Guardá y llevá
Cuidado del cuchillo
Un buen cuchillo mal cuidado se vuelve un mal cuchillo en un mes. Nada de esto es complicado.

La secuencia segura
- 01
Lavalo a mano, secalo de inmediato
El lavavajillas es la forma más rápida de arruinar un cuchillo: el calor y el detergente atacan el filo, y el mango se hincha y se afloja. Lavá a mano con agua tibia, secá con un paño y guardalo seco. El agua que queda sobre la hoja marca incluso al acero inoxidable.
- 02
Cortá sobre madera o plástico blando
Las tablas de vidrio, piedra, acero y cerámica destruyen el filo al contacto. La madera y el plástico blando ceden un poco bajo la hoja, que es justo lo que se busca. La superficie sobre la que cortás importa más para el filo que la frecuencia con que lo afilás.
- 03
Asentá seguido, afilá poco
La mayoría de los cuchillos que se sienten sin filo no están sin filo — el borde se ha doblado hacia un lado. Asentarlo lo endereza y toma segundos. El afilado real quita metal y debería hacerse unas pocas veces al año, no cada semana.
- 04
Guardalo sin que nada toque el filo
Suelto en un cajón, el cuchillo golpea contra todo lo demás y sale sin filo y astillado — y es la forma más probable de cortarte la mano al buscarlo. Una barra magnética, un protector de hoja o un estuche lo resuelven.
- 05
Un cuchillo afilado es el más seguro
Una hoja sin filo necesita fuerza, y la fuerza es lo que hace que resbale de la cebolla hacia tu mano. Los cuchillos afilados van adonde los apuntás.
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